Si estás leyendo esto es porque —como yo— alguna vez has abierto Gmail y has sentido esa pequeña ansiedad de ver una bandeja de entrada llena de cosas que no pediste.
Newsletters que parecían interesantes hace seis meses. Notificaciones de GitHub. Alertas del homelab. Facturas. Confirmaciones de pedidos. Correos de bancos. Ofertas que caducan hoy. Redes sociales. Foros. Promociones. Y en medio de todo eso, el correo importante que de verdad necesitas atender.
Llevo años probando métodos: Inbox Zero, carpetas, etiquetas de colores, filtros manuales, estrellas, marcadores, prioridades, bandejas múltiples… Y al final todo se reduce a una verdad incómoda:
Gestionar el correo manualmente no escala.
Da igual lo organizado que seas. Si cada correo que entra exige una decisión manual, estás condenado. La solución no es ser más disciplinado. La solución es diseñar un sistema.
Y si puedes automatizar una decisión repetitiva, deberías automatizarla.